Soluciones para un planeta cultivado: Un enfoque global del futuro de la agricultura (I)

Las previsiones auguran que alcanzaremos la cifra de 7.000 millones de habitantes en nuestro planeta en menos de 3 años y que superaremos los 9.000 millones en el año 2050. ¿Seremos capaces de producir alimento para abastecer a esa población?, y lo que es más complicado ¿seremos capaces de hacerlo de una manera sostenible?.

Los enfoques para afrontar este reto son variados. Por un lado los ambientalistas y ecologistas están enfocados a  alertar de la importancia de reducir los impactos de la agricultura sobre el medio mientras economistas y agrónomos están más preocupados en la productividad y el mercado alimentario.

Podemos analizar el problema desde un punto de vista agronómico, ambiental o social y las repercusiones y consecuencias del actual funcionamiento del sistema agroalimentario precisan, para proponer soluciones válidas, un enfoque multidisciplinar y simultáneo.

Para arrojar luz sobre las actuaciones a seguir, un grupo de investigadores internacional e interdisciplinario dirigido por Jonathan A. Foley (Director del Instituto del Ambiente de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos) han realizado un estudio, cuyas conclusiones se muestran en el documento «Solutions for a cultivated planet«.

Este estudio apareció como artículo central de la edición de octubre de la revista Nature y en la edición de Noviembre de la revista Scientific American.

En esta entrada del blog Alimentación Sostenible, analizaremos las conclusiones de dicho estudio.

El artículo se inicia definiendo el reto al que se ve sometida la humanidad. La producción de alimentos debe crecer simultáneamente al aumento de la población con el reto de hacerlo de una manera sostenible. Es decir asegurando la disposición de recursos para futuras generaciones y la redistribución de alimentos entre toda la población.

Los datos que definen la enormidad del problema son inquietantes: Uno de cada siete habitantes del planeta no tienen acceso a alimentos o sufren malnutrición crónica. Por no hablar de los impactos ambientales de la agricultura actual en el medio ambiente (pérdida de biodiversidad, deforestación, contaminación de suelos y aguas, etc).

Extensión agrícola

De acuerdo con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, la agricultura ocupa el 38% de la superficie terrestre.

Entre 1985 y 2005 las tierras cultivadas del mundo y los pastos se expandieron a 154 millones de hectáreas (alrededor del 3%). Sin embargo, este aumento neto incluyó una expansión significativa en algunas áreas (los trópicos), así como una disminución  en otros (zonas templadas).

Rendimientos de los cultivos

La producción agrícola mundial ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Los estudios de grupos de cultivos comunes (incluyendo cereales, oleaginosas, frutas y verduras) sugieren que la producción agrícola aumentó en un 20% entre 1985 y 2005.

Usando los mismos métodos, se observa que los rendimientos aumentaron en un 56% entre 1965 y 1985, lo que indica que los rendimientos están aumentando más lentamente que antes.

Los patrones geográficos nos muestran que las ganancias de productividad han tenido éxito solo en algunos sitios y para algunos cultivos, encontrándose muchas oportunidades de mejora.

Uso y asignación de los cultivos

La producción de cultivos para usos no alimentarios, incluidos los piensos, semillas, la bioenergía y otros productos industriales, afecta a la cantidad de alimentos disponibles para la población. A nivel mundial, sólo el 62% de la producción de cultivo se destina a la alimentación humana, frente al 35% a la alimentación animal (que produce la alimentación humana indirectamente, y mucho menos eficiente, como la carne y productos lácteos) y3% para las semillas de la bioenergía, y otros productos industriales.

Es evidente una sorprendente disparidad existente entre las regiones que cultivan principalmente para el consumo humano directo y los que producen cultivos para otros usos. América del Norte y Europa dedican sólo un 40% de sus tierras de cultivo a la producción directa de alimentos, mientras que África y Asia suelen asignar más del 80% de sus tierras de cultivo a los cultivos alimentarios.

De cara al doble desafío de alimentar a un mundo cada vez mayor, trazando un camino más sostenible, la cantidad de tierra (y de otros recursos), dedicada a la agricultura basada en animales merece una evaluación crítica. Por ejemplo, la adición de las tierras de cultivo dedicadas a la alimentación animal (unos 350 millones de hectáreas) de pastizales y tierras de pastoreo (3.380 millones de hectáreas), nos encontramos con la tierra dedicada a la cría de animales asciende a 3.730 millones de hectáreas-un asombroso 75% de las tierras agrícolas del mundo.

Impacto ambiental

Entre los impactos ambientales de la agricultura, se incluyen los causados por la expansión (cuando las tierras de cultivo y pastizales se extienden a nuevas áreas, reemplazando ecosistemas naturales) y los causadas por la intensificación (en las tierras existentes se invirtió para ser más productivos, a menudo mediante el uso de de riego, fertilizantes, biocidas y mecanización).

La expansión agrícola ha tenido un tremendo impacto sobre los hábitats, la biodiversidad y la generación de gases efecto invernadero. De hecho, la agricultura en todo el mundo ya ha convertido el 70% de los pastizales, el 50% de la sabana, el 45% del bosque caducifolio templado, y el 27% de los bosques tropicales a terrenos cultivables.

La intensificación agrícola ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas, y ha sido responsable de la mayoría del aumento del rendimiento. En los últimos 50 años, la superficie de regadío agrícola ha aumentado cerca del doble, mientras que el uso mundial de fertilizantes aumentó en un 500%. La intensificación ha provocado también la degradación del agua, un mayor uso de energía, y una contaminación extendida.

Particularmente preocupante es que el 70% de las extracciones mundiales de agua dulce  se dedican a riego.

Tanto la expansión agrícola como la intensificación son los principales contribuyentes al cambio climático. La agricultura es responsable de un 30-35% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, principalmente provenientes de la deforestación tropical, las emisiones de metano del ganado y el cultivo del arroz, y las emisiones de óxido nitroso de fertilizantes.

Sin embargo, esta expansión ha hecho relativamente poco para aumentar la oferta mundial de alimentos. La mayoría de los aumentos de producción se han logrado a través de la intensificación. En segundo lugar, los costos y beneficios de la intensificación de la agricultura varían mucho, con frecuencia dependiendo de las condiciones geográficas y las prácticas agronómicas.

La producción de alimentos y la sostenibilidad

Hasta hace poco, la mayoría de los retos de la agricultura se han centrado en mejorar la producción, a menudo en detrimento del medio ambiente. Del mismo modo, muchas estrategias de conservación del medio ambiente no han tratado de mejorar la producción de alimentos. Sin embargo, para lograr la seguridad alimentaria mundial y la sostenibilidad ambiental, los sistemas agrícolas deben ser transformados para hacer frente a ambos desafíos.

En la próxima entrada analizaremos las medidas propuestas para afrontar dicho reto.

EsDeRaíz

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Comments

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