A vueltas con los lácteos

Es muy común desde hace un tiempo, escuchar diversas opiniones contradictorias respecto al consumo de leche (y lácteos en general).

Por una parte los defensores argumentan que la leche aporta calcio, proteínas, vitaminas y minerales necesarios para una dieta equilibrada. Recurrente la recomendación de la leche como fuente de calcio necesaria para la formación de los huesos en la niñez y adolescencia y la prevención de la osteoporosis en la vejez. Destacables otros factores socioculturales asociados a los lácteos como productos tradicionales y fuente de identificación de muchas zonas a nivel mundial (especialmente en el ámbito de los quesos).

Por otro lado los detractores que contra-argumentan con razonamientos tales como que el hombre (género humano) es el único animal que bebe leche después de su periodo de lactancia, que el consumo de lácteos provoca diversos síntomas como hinchazón, gases, malas digestiones e incluso razones de índole ético respecto a la industria láctea y su gestión de los animales productores (principalmente vacas).

Alternativas

Hay que señalar que hoy en día hay muchas alternativas a los lácteos que nos aportan calcio, proteínas y vitaminas. Entre ellas diversos vegetales y legumbres. Por no hablar de los productos sustitutivos de los lácteos, tales como lácteos sin lactosa (para intolerantes o alérgicos a esta proteína), bebidas vegetales, tofu, etc.

La realidad es que, a día de hoy, no hay estudios serios que establezcan resultados concluyentes acerca de los supuestos estragos que hacen los lácteos en nuestro cuerpo. Por otro lado, como hemos dicho antes, hay múltiples alimentos que pueden sustituir a los lácteos en nuestra dieta.

Cooperativa Crica

Pero entonces, ¿qué hacemos?, ¿consumimos o no consumimos lácteos?

Bajo nuestro punto de vista y teniendo en cuenta que cada uno es libre de tomar su propia decisión, creemos que los lácteos son un alimento muy interesante nutricionalmente y que, además de alimentarnos, nos proporcionan grandes dosis de placer sensorial (caso específico de los quesos), lo cual no deja de ser importante…

En nuestra opinión, la cuestión no es si tomamos o no lácteos. Es ¿en qué cantidad los tomamos? y ¿qué tipo de lácteos?

Respecto a la cantidad y aplicando el principio de prevención, podemos decir que una cantidad razonable sería de una ración (aproximadamente) de lácteos al día (un vaso de leche de 200 ml, dos yogures, una porción de queso curado o dos de queso fresco). Con esta cantidad aportamos a nuestra dieta los nutrientes contenidos en los lácteos y minimizamos aquellos factores que pudieran ser más perjudiciales como la grasa (aunque en este caso dependería de nuestro estado físico y fisiológico) e incluso el azúcar con la que habitualmente acompañamos muchos de los lácteos (batidos, yogures, ect).

Respecto al tipo de lácteos, es necesario recordar de que, antes de abandonar la ingestión de un tipo de alimentos, quizá deberíamos intentar consumir ese alimento de mejor calidad. En el caso de los lácteos, la diferencia entre la leche UHT digamos “industrial” y la leche fresca digamos “artesanal” es abismal. Aunque los términos no sean del todo exactos, definen la diferencia entre una leche UHT (uperisada a alta temperatura) de supermercado y una leche fresca (pasterizada) de una explotación cercana.

Si además de fresca, la leche no ha sufrido procesos añadidos como la homogeneización, estaremos acertando plenamente. Si además la adquirimos de producción ecológica nos aseguramos la no utilización de transgénicos en la alimentación del ganado e indirectamente la alimentación a base de pasto y/o pienso ecológico de esos animales. Por no hablar de prácticas de bienestar animal como el destete no forzado o el atado de los animales no permitido.

Por último, cuando consumimos lácteos y, especialmente derivados lácteos como los quesos o las mantequillas, de indicaciones geográficas protegidas, contribuimos al desarrollo rural y al mantenimiento de unos usos y costumbres muchas veces ancestrales.

queso cabra

En EsDeRaíz trabajamos con varios productores de lácteos como Cooperativa Crica, Quesos del Catí, quesos Santa Gadea, Leche Ultzama que nos proporcionan lácteos de gran calidad y sabor, además de otros valores relacionados con la sostenibilidad.

EsDeRaíz

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